domingo, 17 de abril de 2011

Leo

Lo huelo, lo toco, lo anhelo. Lo descubro con cuidado,
acariciando sus hojas demasiado tiempo silenciadas.
Sin resistencias, en el lugar y momento que sea,
simplemente dejo que me cuente sus secretos al oído.

Crear- se

“…sólo mediante el arte podemos salir de nosotros mismos, saber lo que ve otro de ese universo que no es el mismo que el nuestro, y cuyos paisajes nos serían tan desconocidos como los mundos que pueda haber en la Luna. Gracias al arte, en vez de ver un solo mundo, el nuestro, lo vemos multiplicarse, y tenemos a nuestra disposición tantos mundos como artistas originales hay, unos mundos más diferentes unos de otros que los que giran en el infinito.”
Proust

jueves, 7 de abril de 2011

Suenan las campanas y digo adiós

Yann Tiersen & Shannon Wright - sound the bells



Solo desconocidos, ya lo comprendí...
¡Y juro no darle más vueltas al asunto!
Y ahora juguemos a que nunca fuimos amigos...


''Los libros son finitos, los encuentros sexuales son finitos, pero el deseo de leer y follar es infinito, sobrepasa nuestra propia muerte, nuestros miedos, nuestras esperanzas de paz.''
- Roberto Bolaño

sábado, 2 de abril de 2011

Consejos para un exrtraño.

Un sábado aburrido en el súper otra vez. En el trabajo, a eso de las 5 cuando la gente escasea y las horas se hacen chiclosamente eternas. En el súper tocaban la misma cancioncita pegote de moda, y sólo acompañaba el sonido un lejano sonar de una caja cercana. Hubo un momento en que me quede sola con la vista pegada en alguna parte, pensando en cosas nimias, matando el tiempo.

- Disculpa, - me dijo. - podría preguntarte algo?

Sólo su voz cerca de mí, me hizo reparar en la presencia de un joven vestido de terno verde musgo, quien estaba a mi lado. Se le veía nervioso. Su intromesión me desconcertó un momento.
- ¿Si...? - respondí extrañada.
- Es que.... - empezó bastante nervioso mirando hacia los lados. .- Es complicado, es un asunto un poco delicado - respondió en voz baja, cada vez más incómodo. Fue entonces cuando comprendí que no me preguntaría si la tabaquería abriría pronto, o si tal vez quedaban cupos para empaques... ¿Entonces?- Lo que pasa... -continuo con dificultad, yo lo alentaba con la mirada a continuar. - Es que... Es que mi polola me dijo que quiere estar sola, que se quiere morir... y que quiere estar sola. Entonces, no sé... ¿Debo ir a verla?

Me costó reaccionar. Si bien ya tenía la respuesta que creía la mejor en la lengua, aún no comprendía por qué aquél extraño me preguntaba aquello. Dude por un segundo y creí llevar en mi pecho la piocha que indica mi nombre y mi carrera, pero la verdad es que no la traía puesta. ¿Por qué se me acercaba a mí? ¿Casualidad? Sin embargo al ver su rostro que aún denotaba tensión, dejé todos los prejuicios, dudas y reparos, y continué con la situación, tal como si fuese parte de la cotidianidad.

- Tienes que ir - le dije, y adiós postmodernismo, quería que actuara, pues la situación sonaba mas grave de lo que había alcanzado a contarme - ella está mal y no puedes dejarla sola, aunque te lo pida. Además, es peligroso que la dejes sola por lo que te dijo.
El joven me miró asombrado, como si hubiera respondido algo muy sabio, o tal vez porque era justamente lo que requería oír. Asintió con la cabeza, como si entendiera algo muy profundo que no había sido capaz de ver antes.
- Además - continué - si no quiere estar contigo deberías contarle, no sé, a su mamá al menos, para que no la dejen sola... Pero debes ir de todas maneras.

El tipo pareció más tranquilo, o aliviado, asintió.
- Gracias - dijo, - necesitaba un consejo. Y junto con eso se perdió por el pasillo hacia la derecha, hasta que no lo vi más.

Y entonces quedé yo, en medio del súper, con un montón de otras cosas que quise decir, y dándome cuenta que habían un montón de cosas que quería preguntar, pero con la sensación de que ese breve diálogo había sido suficiente al menos, para que el se moviera, pudiera hacer algo.
Y entonces me di cuenta de que las palabras de un desconocido a veces si sirven, sobre todo cuando se llega a un abismo peligroso donde no se sabe que hacer...
Me quedé también con mis pensamientos y cavilaciones en aquel joven nervioso de terno verde. ¿Qué habrá sucedido? ¿Habría sido demasiado apresurado mi consejo de incitarlo a ir a verle? ¿ la cura habrá sido aún peor a la enfermedad? Y mi corazón se quedó aquella tarde deséandole suerte en silencio... Mucha suerte joven desconocido... y gracias por confiarme un trozo de tu vida sin siquiera conocerme.